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Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto

Revista Shukran nº 34

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Malak (Aminatou Ameidane)

Nací el día 24 de abril de 1983 en El Aaiún, Sáhara Occidental.

Estudié en El Aaiun y en el año 2005 participé en las manifestaciones de El Aaiún y colaboro estrechamente con los comités de derechos humanos del Sahara Occidental, de Suiza, España, Noruega, como son entre otros “mujeres conectando luchas”, “AFSO Sahara”, Vest Sahara, Thwara, o la Organization for State Hood & Freedom

La primera vez que fui detenida sucedió cuando fuimos a recibir a Aminetu Haidar. Me detuvieron junto con otros activistas en el camino hacia la ciudad de El Aaiun, en el desierto, en la zona de Izik. La policía nos golpeó y torturó sufriendo todo tipo de vejaciones y dejándonos en el desierto.

En febrero de 2006 fuimos nuevamente detenidas por los escuadrones de la muerte, estando al frente de ellos Isi Abulhassan y Moustache, siendo torturadas y abandonas, junto con otra chica, en el desierto de nuevo.

En el barrio de Bir Izdid estaba con una cámara tomando fotos de una manifestación cuando los policías me sorprendieron por detrás. Me llevaron a un furgón donde fui torturada, rompiéndome los dedos de la mano derecha y llevándome a las afueras de la ciudad donde me dejaron herida, estando 15 días escayolada.

En diciembre de 2006, participe en las manifestaciones cerca de la Cárcel Negra donde, igualmente, fui golpeada. El 20 de mayo de 2007, en el barrio de El Aaiun llamado Cherif Radi, en la calle Eskekima, me encontraba tomando fotos de una manifestación que se estaba celebrando pues he enviado mis trabajos a la RASD y estando en una azotea, la policía subió hasta el tercer piso, y el propio Moustache, me lanzó desde esa azotea a otra terraza que se encontraba mas abajo. Por lo que sufrí una grave lesión en la pierna, estando escayolada más de un mes.

Posteriormente y en ese mismo año, en conmemoración de la muerte de Luali, entrevisté a las 17:00 horas, a algunos de los manifestantes y realice fotos. Con posterioridad, cogieron a uno de estos jóvenes; fue torturado y dijo a la policía quien le había entrevistado; por lo que a las 12 de la noche, cuando salía de mi casa, la policía me estaba esperando, metiéndome en un furgón, saliendo mi familia a la puerta para impedir la detención, siendo golpeados por la policía. Me trasladaron a las dependencias de la policía judicial. Allí fui torturada e interrogada preguntándome sobre si conocía alguien del Frente POLISARIO, que relación tenia con los activistas y si tenía relaciones con el extranjero. Fruto de las torturas, me rompieron el pie por lo que sufrí una hinchazón en la pierna que me duro mucho tiempo. Cuando mi madre fue a preguntar por mí a la comisaría, la amenazaron con matarla y le dijeron que yo no estaba en esa comisaría. En esta comisaría me hicieron todo tipo de vejaciones y golpes: los policías hacían un pasillo obligándome a pasar por el mientras me golpeaban sin contemplación. Cada vez que había un relevo de policías, el grupo que entraba me volvía a golpear. Me cogían por el cuello apretándome casi hasta la asfixia y me decían que vendrían los escuadrones de la muerte para violarme. Me encontraba en un sitio muy oscuro y ante el temor y pánico que sentía de ser violada, solo pensaba en suicidarme. Cuando llegaba Mustapha Kamur (el de Tan Tan), durante las torturas, cuando gritaba, me pisaba los dedos rotos donde más me dolía.

Como no me daban agua, le supliqué a un policía que me diera de beber y el policía, a escondidas, me dio un vaso de agua, diciéndome que tenía miedo y que no se lo dijera a nadie. Cuando, al cabo de las horas, permitieron a mi familiar traerme comida y bebida, Mustapha Kamur me la tiró, vertiéndome encima la lecha y el zumo que me habían traído. Después de varios días me soltaron.

En abril de 2009, cuando torturaron a los presos políticos, estaba entre ellos mi hermano Elouali Amidane. Aprovechando una de las visitas a mi hermano, llevé conmigo un pequeño magnetófono para hacerle una entrevista. En la Cárcel negra vi como golpeaban y maltrataban a los presos cuando los entraban en sus celdas. Como la grabación de la entrevista salió en la radio de la RASD, comenzaron a registrar a los familiares dentro de la Cárcel, consiguiendo, en posteriores ocasiones, esconder el magnetófono. Como consecuencia de ello, sospechando que tenía que ver algo con las grabaciones, Abul Hassan, ordenó que fuéramos detenidas mi madre, una amiga y yo. Fuimos conducidas hasta la comisaría de la policía judicial, donde esperamos 4 horas hasta que fuimos torturadas una a una, tirándome de los pelos y dándome golpes contra la pared, retorciéndome el brazo, sufriendo quemaduras con cigarros, recibiendo puñetazos, patadas, y todo tipo de vejaciones, preguntándonos quienes estaban grabando las entrevista. Finalmente nos pusieron en libertad.

En el año 2010, durante una manifestación pacifica en el Barrio de Lin Hach, abrimos mi casa para que se escondieran los manifestantes. La policía, denominada “Los croatas”, rompió la puerta y detuvieron a mi madre violentamente, a una prima, mi hermana menor de edad y yo; nos esposaron y violentamente nos metieron en el furgón donde fuimos golpeadas con porras, recibiendo puñetazos y patadas, siendo conducidas nuevamente a la comisaría de la policía judicial. Allí nos tomaron fotos, nos esposaron a la espalda y con los ojos vendados, fuimos golpeadas y torturadas. Nos insultaban, realizando un tipo de tortura consistente en descargas eléctricas sobre las plantas de los pies así como golpes, mientras oía gritar, por las torturas, a otros saharauis. En un momento de la sesión de tortura uno de los policías me abrió la boca por la fuerza y me escupió, mientras oía gritar a mi hermana entre las voces de los torturados, llamándome y preguntando por mí. Yo, al mismo tiempo, intentaba contestar cuando recibí un fuerte golpe en la cabeza, perdiendo el conocimiento. Cuando desperté estaba en una ducha, devolviéndome a la misma sala de donde me habían sacado. Allí pude ver que había un grupo de jóvenes que eran torturados y al preguntar por mi hermana menor, me dijeron los policías que la habían matado. Entonces pude ver como entraron a mi madre esposada y con los ojos vendados y me obligaban a que mirase, comenzando una sesión de tortura con cables eléctricos en mi presencia, desnudándola y …” (no pudo seguir su testimonio).

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